martes, 2 de abril de 2013

Paideia: Acogimiento familiar.


Hace más de veinticinco años que la Asociación para la Integración del Menor Paideia trabaja específicamente la protección de menores tanto a nivel nacional gestionando diferentes tipologías de recurso (Pisos de adolescentes, Recursos de Media-larga estancia y Centros de Primera Acogida y Valoración, en las Comunidades Autónomas de Madrid y Castilla La Mancha), como a nivel internacional (apoyando a las administraciones públicas en el fortalecimiento de políticas de protección de menores en Marruecos y República Dominicana).

Imagen Comunidad de Madrid

Los Gobiernos Autonómicos tienen entre otras, la competencia en materia de protección de menores y la ejercen aplicando a los menores en situación de riesgo, medida de Guarda o Tutela; un alto porcentaje de menores con medida de protección reside en centros de diversa tipología, gestionados por la propia administración o por entidades especializadas como la Asociación PAIDEIA, mediante contrato administrativo. 

La intervención que se realiza desde los centros de protección es integral, es decir, que cubre las necesidades de los menores en cuánto a las áreas personal, residencial, formativo-laboral, sanitaria, familiar y  social,  en un contexto normalizado y saludable que permita la generalización de aprendizajes a otros contextos fuera del ámbito institucional y desde donde se pretende prepararles para una vida autónoma e independiente. 

Consideramos necesario que desde las políticas de atención a la infancia se fomente aún más la medida de acogimiento familiar, como una alternativa a la institucionalización, por el interés superior del menor, al proporcionarle un entorno lo más normalizado posible hasta que pueda regresar a su familia biológica.

El acogimiento familiar supone por tanto, la integración en una familia de un menor en situación de Guarda o Tutela que por diferentes circunstancias no puede o no debe vivir con su familia biológica o extensa. La situación de una familia de acogida debe ser idónea para integrar a un menor en su convivencia y ofrecerle el cuidado, afecto y atención adecuados para su plena integración.

En las Comunidades Autónomas donde desarrollamos nuestro trabajo, el acogimiento familiar tiene diferentes tipologías como son: acogimiento pre adoptivo, en familia seleccionada, en familia especializada, de carácter urgente, en periodo estival, de tipo simple, permanente o por decisión judicial.  Estas diferentes modalidades se han diseñado para dar respuesta a los diferentes perfiles de menores y tratan de cubrir las distintas necesidades desde una perspectiva individual y no colectiva. 

No obstante y en relación a otros países en el ámbito del acogimiento familiar, estamos aún muy lejos de que se convierta en la principal medida de protección que desde un Estado o Comunidad Autónoma deben de desarrollar. Consideramos imprescindible fomentar los programas de acogimiento, dotarles de presupuesto y ampliar aún más las alternativas de esta medida para cubrir la totalidad de necesidades cuando se realiza una Guarda o Tutela de un menor que no puede o no debe de vivir con su familia biológica o extensa.


Imagen: B S K 

Hay que dejar muy claro que para las familias que tienen como opción ser padres, el acogimiento familiar no debe de ser la alternativa, ya que nunca lo serán de un menor en acogimiento familiar. Las familias que acuden al acogimiento tienen que hacerlo desde la opción personal de ofrecer a un menor la posibilidad que se integre en la dinámica familiar, es decir en un contexto lo más normalizado posible. 

Desde la experiencia de nuestro trabajo en ámbito residencial de menores, procuramos trabajar con la mayor calidad posible pero siempre asumiendo que no debería de ser el contexto de convivencia generalizado para ejercer la protección de menores.


Asociación para la integración del Menor Paideia 

martes, 19 de marzo de 2013

viernes, 22 de febrero de 2013

El deporte como protagonista en la reducción de situaciones de riesgo


En el marco de los proyectos de cooperación internacional que la Asociación Paideia realiza en países en vías de desarrollo, la actividad deportiva supone una estrategia fundamental en la reducción de situaciones de riesgo y vulnerabilidad por la que muchos menores se encuentran.




Intervenir con menores que se encuentran en ésta situación a través del deporte, supone facilitarles un contexto normalizador y de adquisición de habilidades sociales y personales que en otros contextos, el menor no puede adquirir.

Elementos como el trabajo en equipo, la superación, el esfuerzo, la rutina diaria, el cumplimiento de unas normas del juego y la convivencia de género, hacen que el menor se encuentre motivado para afrontar situaciones difíciles.



En Marruecos por ejemplo, con la implantación de las Escuelas Deportivas de la Fundación Real Madrid, hemos podido intervenir con más de doscientos niños y niñas de barrios marginales pertenecientes a zonas periféricas de Tánger en donde gran parte de la población vive en situaciones de pobreza y vulnerabilidad.



Niños, niñas y adolescentes, entrenan de forma diaria a la salida del colegio en las pistas deportivas que la Asociación Paideia gestiona en éste lugar. La actividad deportiva se complementa con acciones sociales y educativas como el apoyo y refuerzo escolar, ocio y tiempo libre, campamentos de verano y talleres manuales, que sin duda, mejoran la calidad de vida de nuestros beneficiarios/as.



Grandes resultados se consiguen gracias a la puesta en marcha de las Escuelas Deportivas de la Fundación Real Madrid, como la mejora de las calificaciones escolares, compromiso y participación de las familias, ocupación sana de los menores en sus tiempos de ocio, adquisición de hábitos de vida saludables y la motivación por superarse día a día, en definitiva, la prevención de situaciones de riesgo y vulnerabilidad por la que millones de niños y niñas están sufriendo. 


David López Gallego.
 Coordinador de Cooperación Internacional de la Asociación para la Integración del Menor Paideia

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Centros de día en Castilla La Mancha. España



Ahora en septiembre hace 11 años que empezamos con la andadura de los centros de día en Castilla la Mancha.

Qué deciros de los comienzos, cuando nadie sabía quienes éramos, qué objetivos pretendíamos y sobre todo cómo se nos ocurría trabajar con esos “chicos que estaban todo el día en la calle”. En aquel entonces estaba de moda trabajar con colectivos “inmigrantes” “gitanos” y llegamos nosotros a trabajar con adolescentes y sus familias, dándonos igual el resto de los aspectos, hecho que levantó más de algún comentario, pero nosotros creímos y creemos que para conseguir una integración real hay que trabajarla y no hacer pequeñas secciones de la sociedad.

Fue en Toledo, en el barrio de Santa Mª de Benquerencia, donde  comenzamos y donde aún hoy seguimos. Aquí fue donde empezamos nuestra andadura, teníamos y tenemos como objetivo la finalidad de la mejora de la calidad de vida de los adolescentes  y sus familias; dicho así parece muy bonito pero frío, lo que pretendíamos y seguimos pretendiendo es que mejoren sus vidas en todos sus niveles, a nivel escolar, a nivel de aceptación de ellos mismos, en su integración en la sociedad y en las relaciones con sus familias…
Comenzamos con las dificultades típicas de los inicios, pero lo que nos movió fue el gran entusiasmo que teníamos para ponerlo en marcha y que el barrio nos aceptara y sobre todo las familias y adolescentes para los que queríamos trabajar.




Se creó un grupo de trabajo que creyó y luchó por el proyecto, hasta  que por fin vimos que nuestras intervenciones comenzaban a dar sus frutos y el centro empezaba a tener vida propia, la vida que le daban los adolescentes y las familias que participaban día a día en nuestras actividades, el centro ya caminaba solo, solo teníamos que guiarle pero ya tenía vida propia.
Y fue cuando nos  ofrecieron la apertura de otros centros de día, como el de Guadalajara, el de Alcázar de San Juan y el de  Valdepeñas. 

Y llegados a este punto os podéis preguntar que son los centros de día, que hacen y como lo hacen:

Los Centros de Día de Atención a la Familia y Adolescencia se conciben como un servicio social de atención especializada dirigido, tanto a la familia y adolescencia normalizada, como a aquella que se encuentra en situación de riesgo o desventaja social, bien por circunstancias de carácter personal, o familiar o del entorno que perjudican el desarrollo personal o social del menor, llevando a cabo, además, una labor de apoyo y seguimiento a las familias de estos jóvenes.( Programa de los Centros de Día de Atención a la Familia y Adolescencia. Dirección General de Familia. Servicio de Infancia, Prevención y Mediación Familiar. 25 de agosto de 2008, pp. 1.)

Con los centros de día pretendemos generar un espacio socioeducativo estable, donde se desarrollen actividades desde el ámbito del ocio y tiempo libre, generando una alternativa a la situación de riesgo en la que se puedan encontrar los menores.




El trabajo con ellos es estable y continuo, permitiendo que se establezcan relaciones cercanas que fomenten la confianza mutua y el respeto, así como el compromiso y la responsabilidad, tanto hacia el grupo de iguales, como hacia las actividades que en él se realizan.

Son servicios diurnos que realizan una tarea socioeducativa fuera del horario escolar. Proporcionan apoyo, estimulan y potencian la estructuración y el desarrollo de la personalidad y la socialización, la adquisición de aprendizajes básicos y del esparcimiento y compensan las deficiencias socioeducativas de las personas atendidas.

¿Y cómo lo hacemos? Lo fundamental es la organización y el equipo humano que trabaja en ellos, puesto que todos los que trabajamos para estos centros tenemos muy claras y definidas nuestras funciones. Yo hablo en mi nombre como coordinadora regional de los 4 centros y dentro de mis funciones, se encuentran el asegurar que todos los centros funcionen correctamente, apoyar a nivel técnico tanto a los diferentes equipos como a nivel profesional y personal,  supervisar continuamente el desarrollo de los centros, estar pendiente siempre de nuevas ideas, proyectos, herramientas, pero sobre todo mi trabajo consiste en apoyar y asesorar a los coordinadores y a los técnicos educativos de los centros, para que se sientan valorados, apoyados y acompañados en todo este proceso, porque como nosotros decimos: esto no es un trabajo, sino que somos un grupo de gente que trabaja en lo que le apasiona y por este lazo nos hemos convertido en una gran familia.


 Mª Mar Galán Sánchez
Coordinadora regional centros de día de atención a la familia y adolescencia de Castilla la Mancha

domingo, 11 de noviembre de 2012

La gestión en las entidades sin ánimo de lucro


Todos conocemos las acciones y el trabajo de las Entidades Sin Ánimo de Lucro (ESAL). Quienes nos dedicamos a apostar por una mejora de la calidad de vida de las personas que más lo necesitan, sabemos del buen hacer de muchos profesionales en este ámbito. Las ESAL han servido para complementar la obligación que tienen los poderes públicos de promover y llevar a cabo las políticas sociales. Además, allí donde no llega el Estado están nuestras organizaciones, detectando necesidades, elevando propuestas, diseñando, ejecutando y evaluando sus proyectos con el máximo rendimiento de personas y recursos. 


Desde un punto de vista más amplio la actividad del Tercer Sector se hace imprescindible en un estado moderno. Son las organizaciones las que propugnan más puramente los valores humanos. El objetivo de una empresa es la creación de riqueza. Es verdad, que esa creación de riqueza se puede hacer incorporando ciertos añadidos de valor humano. La Responsabilidad Social Empresarial viene a poner un equilibrio en las empresas entre los resultados económicos y su mejora social. Las ESAL sin embargo, su objetivo fundamental es cuidar y observar esos valores humanos. Es como si se invirtiera el procedimiento, las ESAL utilizan recursos económicos para sus fines de bienestar, y las empresas utilizan el bienestar para la creación de bienes económicos. Por este motivo la conjunción entre ambas formas de actividad es muy buena para la sociedad. 

Sin embargo las ESAL son una realidad económica. Bienes económicos que se adquieren para la consecución de unos fines de carácter social, que deben ser optimizados para conseguir el mayor de los rendimientos. La eficacia, la eficiencia, por supuesto la responsabilidad y la transparencia a la hora de gestionar los recursos económicos están muy presentes en nuestra Entidad.  

La legislación también contempla nuestras organizaciones, no sólo en el ámbito asociativo, desarrollando el derecho constitucional de asociación, sus fines, su organización, sino también en el ámbito económico. La Administración pública tiene herramientas para el control y supervisión de las ESAL. 

Nuestra Entidad declarada de utilidad pública presenta las cuentas anuales seis meses después del cierre de ejercicio en el Ministerio del Interior, informando sobre su actividad en ese período. En el 2007, nos acogimos al nuevo Plan General Contable, apareciendo la adaptación sectorial en el 2011, mediante el Real Decreto 1491/2011 de 24 de octubre por el que se aprueban las normas de adaptación al PGC a las entidades sin fines lucrativos y el plan de actuación de las entidades sin fines lucrativos; la Ley General de Subvenciones y su Reglamento de desarrollo regula todo el proceso de convocatoria, selección y justificación de las ayudas otorgadas. 

Paideia

Asimismo, si la financiación es mediante contrato con la Administración Pública, se rige el proceso por la Ley de Contratos del Sector Público. En el área fiscal, las Entidades declaradas de utilidad pública pueden acogerse al régimen  especial recogido en la Ley 49/2002 de Régimen Fiscal de las Entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, y así un sin fin de normas que regulan con mayor o menor acierto nuestra realidad económica. 

No pretendo hacer aquí un análisis de la normativa aplicable a nuestras organizaciones, pero sí me gustaría poder superar la reticencia de algunas personas, sobre el modo de utilización de los recursos económicos en nuestro trabajo. Las Asociaciones han evolucionado mucho, nos hemos dado cuenta que para poder cumplir con nuestros fines, es imprescindible sostenernos en una buena gestión, no sólo en el cumplimiento de la legalidad vigente en nuestras acciones, sino buscando medios que evidencien nuestra transparencia. 

La responsabilidad que se tiene en la utilización de los recursos económicos, sabiendo que son los medios útiles e imprescindibles para conseguir nuestros objetivos, debe ser la que debe regir en la estructura de la Entidad. A la hora de consolidar un departamento fuerte  no podemos olvidar que éste debe ser adecuado, sin excedernos por un motivo de coherencia en la utilización de los medios, pero tampoco podemos no llegar a dar una adecuada respuesta en las áreas de gestión de una Entidad, porque acabaríamos derrumbándonos o anclados en un modelo organizativo sin posibilidad de crecimiento.  

Con la realidad económica actual se han vuelto muchas miradas a la gestión de las Entidades, tenemos demasiado protagonismo y no debería ser así. Nuestro papel es posibilitar el trabajo de todos nuestros equipos de profesionales, que hacen llegar a muchas personas esos valores humanos que defendemos por encima de todo. 


        Rosario Belinchón
        Directora de Gestión

Asociación para la Integración del Menor PAIDEIA - Paidea ONG




jueves, 26 de julio de 2012

Memoria 2011. Asociación para la Integración del Menor Paideia - Paideia ONG

Un año más, hacemos entrega de nuestra memoria de actividades. En esta ocasión tiene un significado especial ya que el pasado 15 de Diciembre hemos celebrado el XXV Aniversario de la Asociación para la Integración del Menor Paideia. Y es que nuestra historia comenzó el 18 de Diciembre de 1986.

Esta fecha marcó el inicio de nuestra actividad y que, a lo largo de estos años, nuestro trabajo se ha ido consolidando en proyectos, programas y servicios para la atención de menores y familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Y así, un año más, queremos dar las gracias a todas las personas que forman la Asociación para la Integración del Menor Paideia, así como a los que depositan su confianza en nosotros: socios, financiadores y colaboradores, prestándonos un apoyo sin el cual no podríamos alcanzar los objetivos que nos marcamos en defensa de las igualdades.

Seguiremos muchos años más, empeñados en mejorar nuestro trabajo y animándoos a todos a defender la sonrisa como un derecho.

(Clica en la imagen para leer la Memoria 2011)

viernes, 1 de junio de 2012

La crisis en el acogimiento residencial de menores

Corren malos tiempos para el acogimiento residencial de menores tutelados por la administración pública competente en esta materia. Y atravesamos un mal momento no sólo por la situación económica que tan gravemente nos está afectando en la actualidad, y nos está condenando parte del futuro, sino también por los cambios que esta crisis económica puede determinar en la gestión de los recursos residenciales para la protección de menores tutelados.

Escribo en calidad de Directora de un Proyecto de Acogimiento Residencial que acoge un total de 89 menores en Castilla La Mancha, pero sobre todo escribo en nombre de una entidad que lleva 25 años gestionado recursos residenciales con el objetivo de proteger a esos menores. Precisamente nuestra entidad fue una de las primeras en gestionar pequeños hogares como alternativa a las grandes residencias de la época.

Desde luego no es nuevo el hecho de que en algunos ámbitos se cuestione el modelo actual de recurso residencial para la protección de menores (recursos que acogen 8 menores, con profesionales titulados, en contextos integradores, con una gestión del recurso absolutamente normalizada, y con acceso a recursos sanitarios, educativos públicos). Desde hace tiempo vienen estando en el punto de mira, con discursos sentenciosos en cuanto al fracaso de este modelo, con argumentos como falta de eficiencia de estos recursos y complicaciones sociales añadidas como alta conflictividad, necesidad de intervenciones policiales y sanitarias, etc.

Podríamos hacer referencia a la legislación vigente en esta materia, o a la base bibliográfica sobre la evolución histórica de este modelo, pero prefiero centrarme en el momento actual, ya gestado desde hace tiempo, y que sólo necesitaba una crítica situación económica para llevarse por delante muchos años de experiencia, de evolución y de aprendizaje.

Los recursos residenciales que acogen menores tutelados han evolucionado al modelo actual, desde la confirmación del fracaso en el modelo previo (institucionalizador, contenedor, y con escasas funciones de saneamiento y reparación), y en este momento podemos asegurar que también sufre una crisis, y no económica. No vamos a negar que este modelo actual necesita importantes ajustes y mejoras, pero en ningún caso deben hacerse desde una premisa económica, entre otros motivos porque la crisis o necesidades de este modelo son técnicas.

En términos económicos me atrevo a decir que el modelo actual puede resultar incluso más económico a largo plazo, por supuesto si cumple adecuadamente las funciones de saneamiento y reparación de los daños que arrastran los menores atendidos.

Es evidente que las condiciones económicas actuales  no son óptimas, y pueden condicionar en parte algunas deficiencias del sistema, pero en ningún caso justifican todas aquellas carencias de la atención residencial actual en los centros de protección.

Respecto de estas carencias, todos somos responsables, en mayor y menor medida,  en función de las responsabilidades y funciones que asumimos, y entre todos debemos definir y poner en marcha estos cambios tan necesarios que el modelo actual de acogimiento residencial necesita.

Reitero igualmente la necesidad de revisar el modelo actual, detectando sus verdaderas necesidades y ofreciendo respuestas adecuadas, pero sin vulnerar el modelo actual, estando absolutamente convencida de su eficiencia y garantía de los derechos de los menores si no mostramos miedo ni pereza a esos cambios.

En la situación actual, todos los agentes y profesionales implicados debemos hacer este ejercicio y puesta en común, y desde luego buscar soluciones conjuntas ajustadas a las necesidades de los menores, no a las de las instituciones públicas y privadas que ejercen la protección de los menores. Y no hablamos sólo de aquellos profesionales que ejercen la tutela o guarda de estos menores, sino de profesionales del ámbito sanitario, educativo, judicial, que tan importantes son en el itinerario individualizado de protección de los menores.

Por lo que a nosotros respecta, y en calidad de guardadores legales de estos menores, necesitamos el reconocimiento como tal, en términos de obligaciones y responsabilidades, pero también en términos de derechos. Debemos abandonar el concepto de cuidador, externa e internamente, porque sólo desde la absoluta profesionalización del acogimiento residencial podremos garantizar los derechos de los menores.


Agustina Rodríguez Gómez
Coordinadora Programa de Acogimiento Residencial de Castilla La Mancha

Asociación para la Integración del Menor PAIDEIA - Paidea ONG